Neuromoduladores

Gracias a los neuromoduladores o a la toxina botulínica puedes relajar los músculos de la cara en el tercio superior facial a nivel de la frente, entrecejo y las llamadas “patas de gallo”, evitando la formación de arrugas por el gesto repetitivo.

Este procedimiento es ideal para corregir, disminuir, prevenir y eliminar los signos de envejecimiento y la aparición de las arrugas en el entrecejo, patas de gallo, zona lacrimal o pliegues nasolabiales.

Duración del tratamiento

20 minutos

Anestesia

No requiere

Resultados

De 6 a 12 meses

Precio

Desde 150 €

Lo ideal, es empezar a aplicar la toxina botulínica a partir de los 30 ó 35 años, que es cuando nuestro óvalo facial comienza a modificarse y aparecen los primeros signos de expresión facial. De esta manera, conseguimos frenar las arrugas y conseguir un resultado muy natural.a

La Dra. Any Ramírez, especialista en medicina estética facial, antes de comenzar con las infiltraciones, realiza un examen y diagnóstico del tipo de piel del paciente, así como de su óvalo facial con el fin de conseguir siempre un resultado natural que mantenga la propia esencia del rostro y a la vez lo embellezca.

Se realiza infiltrando el producto con una aguja muy fina en zonas específicas y a nivel muscular por un médico estético. Gracias a la toxina botulínica se mejora todo el tercio superior del rostro, es decir, el contorno de los ojos, el aspecto de la piel, las líneas de expresión o arrugas en frente y entrecejo.

Asimismo, la toxina botulínica está muy recomendada para eliminar los pliegues de la zona nasolabial y lacrimal. En resumen, nos ayuda a mostrar un rostro mucho más joven y cuidado de forma natural y no invasiva.

La aplicación de la toxina botulínica te permite mejorar tu mirada ya que elimina arrugas, signos de expresión y mejora notablemente la calidad de la piel. Además, se utiliza para destacar los rasgos faciales de tu rostro, así como también realzar o destacar alguna zona concreta de tu cutis.

La infiltración de toxina botulínica dura un máximo de 12 meses dependiendo del tipo de piel del paciente. Lo habitual es que el efecto de la toxina botulínica dure entre 6 y 12 meses.

Cada vez que se pincha la toxina botulínica la arruga mejora haciendo que cada vez esa arruga se marque menos produciendo un efecto preventivo y mejorando la calidad de la piel. Por ello, en nuestra clínica de medicina estética invitamos a empezar a partir de los 30 ó 35 años a evitar la formación de signos de expresión.

El efecto se empieza a notar a las 48 horas a 72 horas después de su aplicación. No es un tratamiento inmediato, por supuesto se nota una gran mejoría, pero realmente los resultados definitivos se pueden comprobar después de 7 a 10 días.

Durante las 6 horas posteriores al tratamiento, es recomendable seguir las pautas que la Doctora indique. En primer lugar, es necesario no masajear la zona, ni realizar ejercicio físico, así como tampoco se recomienda tumbarse o colocar la cabeza hacia abajo.